La moda femenina y masculina se fusiona cada vez más. Si eres una de esas chicas que van siempre en vaqueros y zapatillas, no te gusta el maquillaje y te dejas el pelo al natural, pero te han invitado a una boda y no quieres perder tu esencia, estás de suerte, ser tú misma e ir cómoda está de moda.

Créditos Matilde Cano Máss

Créditos Carla Ruiz

Paso uno: la ropa. Muchas creen que para ir bien a una boda sólo se puede elegir un vestido. Pero no. Simplemente debes tener en cuenta algunas normas básicas del protocolo: de día, normalmente, se va de corto, y de tarde y de noche también es un acierto, pero el largo se permite si así está especificado. Si quieres usar vestido, pero no demasiado pomposo, decántate por uno de tipo camisón o de corte recto, que son mucho más neutros que los evasé o de corte princesa, bastante femeninos.

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Paso dos: los zapatos. Olvídate de los tacones de 10 o más centímetros, sobre los cuales cada paso es una auténtica tortura. Si te da corte ir cien por cien plana (aunque no debería, pero lo entendemos), usa kitten heels de cinco centímetros, que te darán un toque naíf. Otra idea es que optes por las plataformas: te elevan del suelo pero, en realidad, tu pie se encuentra en una superficie plana y estable. Los tacones gruesos también contribuyen a esta estabilidad y, por ende, a una mayor comodidad.

Créditos Dnue Complementos

 

Paso tres: complementos. En este estilismo casi, casi deportivo, la máxima que debes seguir es que menos es más. Utiliza sólo un complemento clave: pendientes si vas a recogerte el pelo, colgante si favorece a tu escote, o brazalete si vas de tirantes. Escoge un bolso sin estampado, a juego con los zapatos y, en lugar de un clutch o uno estilo sobre, que sea algo más grande para que puedas utilizarlo en otras ocasiones futuras.

Paso cuatro: maquillaje y peinado. Si no te maquillas normalmente y quieres conservar tu naturalidad, simplemente hidrátate bien la piel y emplea una CC Cream (Color Correcting Cream), que te ofrecerá una cobertura suave para las posibles imperfecciones. Completa con unos polvos translúcidos para evitar brillos, y retocarlos durante la ceremonia para evitar que tu cara luzca grasienta en las fotografías. Con un poco de iluminador encima de los pómulos, máscara de pestañas y un pintalabios nude, conseguirás destacar tu belleza sin necesidad de grandes artificios.

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    Pasos para la invitada perfecta
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